Las leyes de Newton aplicadas a la productividad

Aumentar la productividad

 

¿Como podemos incrementar nuestra productividad y no morir en el intento? Vamos a presentar una analogía bastante interesante de las tres leyes de Newton para simplificar el trabajo, incrementar la productividad y mejorar nuestra vida.

Desde que las leyes del movimiento de Newton fueron publicadas, en 1687, se redefinió la manera en que el mundo ve la ciencia y la física. En su obra, Principios Matemáticos de la Filosofía Natural, describió las tres leyes del movimiento, fundando así las bases de la mecánica clásica.

Lo que la mayoría de la gente ignora es que estas leyes pueden ser aplicadas en la vida diaria para incrementar la productividad y mejorar la calidad de vida.

Entremos en materia:

Primera ley del movimiento (Inercia): Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.

 Lo que llamamos en el mundo de la productividad, la ley de la procrastinación. Mientras estés en reposo, tiendes a permanecer en reposo. La buena noticia es que aplica su contraparte, si estas en movimiento, tiendes a permanecer en movimiento. Quiere decir que lo más importante es empezar. Busca la manera de empezar, una vez que lo logres es mucho más sencillo continuar en movimiento. Una técnica muy útil para empezar puede ser la llamada Regla de los Dos Minutos mostrada en el blog de James Clear. En resumen, consiste en conseguir una manera de iniciar en menos de dos minutos. Por ejemplo, no tienes que terminar la tarea, o de hecho, ni siquiera tienes que trabajar en la tarea principal, pero una vez que empiezas a moverte, es mas sencillo mantenerte actuando.

Por ejemplo:

  • Quieres empezar a trotar. Probablemente ahora no te sientas dispuesto para hacerlo, pero si te pones tu indumentaria de deporte y llenas tu botella de agua, es bastante probable que puedas llegar a la puerta y salir a trotar.
  • Quieres escribir tu reporte. Probablemente no sabes por donde empezar y no te viene una idea concreta a la cabeza. Empieza a escribir oraciones al azar por dos minutos y te darás cuenta que las ideas comienzan a surgir solas y encontraras oraciones útiles para iniciar.
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 La motivación viene después de que inicias. Muchas veces, luego de que iniciamos, simplemente no podemos parar hasta terminar lo que estamos haciendo. Encuentra una manera sencilla de empezar, aunque sea una tarea pequeña.

Segunda ley del movimiento (Fuerza): El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime.

El cambio de movimiento ocurre dependiendo de cuanta fuerza se le aplica a un objeto y en la dirección que se le aplica esta fuerza. Apliquemos esto a la productividad: La fuerza (F) es un vector. Los vectores tienen magnitud (Cuanto esfuerzo estas poniendo) y dirección (Donde se esta enfocando este esfuerzo). En otras palabras, si quieres que algo se mueva en una dirección en particular, la cantidad de esfuerzo que pones y en que lo enfocas hace la diferencia. Lo que quiere decir que, si quieres ser productivo, no solamente depende de que tan duro trabajes (Magnitud), también depende de donde estas aplicando ese trabajo (Dirección). Por ejemplo, podrías aplicar la misma habilidad en diferentes direcciones y obtener resultados distintos. Por ejemplo, habilidades de dibujo en: Arquitectura, diseño de interiores, pintura, mecánica. Cada carrera tiene su propio objetivo y podrías obtener mejores resultados como diseñador de piezas mecánicas que como diseñador de interiores. Así, es importante considerar cuanto trabajo y en donde lo estas enfocando.

Tercera ley del movimiento (Principio de acción y reacción): Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto.

Tenemos una velocidad promedio en la que tendemos a hacer las cosas. Los niveles de productividad y eficiencia son frecuentemente un balance entre las fuerzas productivas e improductivas de nuestra vida (Así como las fuerzas opuestas).

Existen fuerzas productivas en nuestra vida como el enfoque, el positivismo y la motivación. También hay fuerzas improductivas o que restan productividad como son la falta de sueño, el estrés y tratar de manejar muchas tareas a la vez.

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Si queremos ser más efectivos tenemos dos opciones:

  1. Añadir más fuerza productiva: Esto es, aguantamos, tomamos más café y trabajamos más duro. Esta es la razón por la que la gente toma café y drogas similares para poder continuar o ve algún video motivador. Obviamente solo podemos hacer esto por un periodo corto de tiempo antes de empezar a agotarnos. Esto es porque, al aplicar mayor fuerza, mayor es la fuerza que viene de rebote (Acción y reacción).
  2. La segunda opción es menos estresante, y consiste en eliminar las fuerzas que se oponen. Evidentemente, mientras apliquemos una fuerza, esta va a tener su contraparte de retorno, por lo que la idea es simplificar nuestra vida. Es mucho más sencillo lidiar con unas pocas fuerzas de retorno que con un montón de ellas. Por esto, la idea es simplificarnos la vida, aprender a decir que no, cambiar tu entorno de manera positiva, reducir el número de responsabilidades de las que te encargas al mismo tiempo y de alguna u otra manera ir eliminando esas fuerzas que te retienen.

En otras palabras, lo más eficiente es eliminar los elementos distractores. En ese momento, las cosas empiezan a fluir y empezamos a avanzar como por arte de magia.

En resumen:

  1. Los objetos en movimiento, tienen a permanecer en movimiento: ¡Empieza ahora! Continuar, es sencillo.
  2. La dirección y la fuerza aplicada a un objeto, hace que este cambie su trayectoria en esa dirección: No es solo trabajar duro, también es importante trabajar en las cosas correctas. Tenemos energía limitada e importa realmente en donde la invertimos.
  3. La productividad es un balance de fuerzas opuestas. Si quieres ser más productivo, aplica más fuerza, pero recuerda que luego tendrás que lidiar con más fuerzas opuestas, o reduce los elementos que te traban el camino a su mínima expresión y hazlo manejable.

 

Fuente: Blog de James Clear

Una Respuesta

  1. Julian González 11 septiembre, 2014

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