¿Estamos solos en el universo? ¿Qué dice la ciencia?

¿Estamos solos en el universo? ¿Qué dice la ciencia?

Hoy intentaremos responder una pregunta que quizás muchos se han hecho alguna vez: ¿Hay vida en el universo a parte de la nuestra? Veamos que dice la ciencia.

El universo parece ser infinito. Tiene miles de millones de estrellas por todos lados. Tan solo en nuestra galaxia hemos observado por lo menos 400 mil millones de estrellas. Hasta hace poco pensábamos que los planetas eran más bien raros en el universo, pero las recientes observaciones han demostrado que estábamos equivocados. Los planetas parecen poblar el espacio hasta en mayor medida que las mismas estrellas.

Lo más impresionante todavía está por venir: Resulta que pensábamos que los planetas rocosos como la tierra eran extraños. Que en su mayoría eran gigantes gaseosos, luego las observaciones nos volvieron a mostrar lo equivocados que estábamos. Bueno, también nos consideramos especiales por el hecho de que estamos en una zona “especial” de nuestro sistema solar. Un poco más cerca y sería demasiado caliente, un poco más lejos y estaríamos congelados. A esta zona le llaman coloquialmente la “Zona Ricitos de Oro” por la similitud con el cuento homónimo. Pues resulta que las observaciones, nuevamente, han demostrado que existen bastantes planetas en la zona habitable de su estrella.

De hecho, el sistema Trappist 1 contiene unos 7 planetas rocosos, de los cuales 5 son similares a la tierra en tamaño y dos un poco más pequeños. Tres de ellos son potencialmente habitables ya que orbitan en la “Zona Ricitos de Oro” de su estrella, una enana roja que se encuentra aproximadamente a 40 años luz de casa.

La verdad no somos tan “especiales” como queremos creer, pues hemos visto que el universo está lleno de estrellas y planetas similares al nuestro. Si de las estrellas que hemos observado en nuestra galaxia con planetas potencialmente habitables tan solo el 0,1% albergase vida, estaríamos hablando de casi un millón de planetas con vida solo en nuestra galaxia. Pero, siendo esto así, ¿Por qué todavía no hemos visto indicios de vida en otros planetas?

Establezcamos diferencias entre Vida y Vida Inteligente

Algo importante que hay que recalcar es que, el hecho de que haya vida en otro planeta no necesariamente implique que exista una civilización. La vida podría emerger en otro planeta en forma de bacterias u organismos menos avanzados. Recordemos que la vida en la tierra apareció hace aproximadamente 3.6 mil millones de años y los humanos aparecieron hace unos 250 millones de años. Pero no fue hasta hace menos de cien años que aprendimos a comunicarnos a través de grandes distancias. Así que es posible que, si haya vida no evolucionada en otro planeta, no contemos aún con las herramientas necesarias para detectarlos.

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Por poner un ejemplo, Titán, la luna de Saturno, se encuentra dentro de nuestro propio sistema solar. Han descubierto que tiene un ciclo hidrológico similar al de la tierra, con mares, lluvias y nubes, solo que de hidrocarburos en lugar de agua. Recientemente descubrieron ciertos tipos de moléculas que se conoce como precursoras de la vida. Es probable que en Titán exista vida, pero no como la conocemos, y mucho menos del tipo inteligente. Con todo lo que la sonda detectó podemos intuir muchas cosas, pero a ciencia cierta no tenemos indicios de que exista vida en él. Hasta que una misión más compleja y preparada para el entorno de Titán llegue hasta allí y evalúe directamente, no podemos aseverar nada. Y estamos hablando de una luna dentro de nuestro propio sistema solar, imagínate evaluar la existencia de microorganismos vivos en otro sistema planetario.

Vale, buscamos vida inteligente, que podamos detectar

Organizaciones como SETI se encargan de barrer cada rincón del espacio profundo en busca de señales de otros mundos. En una oportunidad capturaron una señal inusual. Los investigadores se emocionaron bastante, porque, aunque no lograron decodificar la señal, era la primera vez que se detectaba algo más que el ruido de fondo del espacio. Wow! escribieron en una esquina del papel en que se plasmó la mítica señal de las estrellas. Podría ser una transmisión antigua de una civilización como la nuestra. Podría inclusive ser una respuesta a muchas de nuestras señales que llevan años esparciéndose por el espacio.

Para decepción de muchos, 40 años después, este mismo año, determinaron que la señal provenía de la cola de un cometa que, casualmente, pasaba por la misma zona del espacio el día en que fue capturada la señal. La señal no era más que radiación expulsada por el hidrógeno de las colas de dos cometas que, casualmente pasaban por el sitio a donde estaba apuntando el radiotelescopio. Una pena.

Sin embargo, no nos hemos dado por vencidos y seguimos escuchando el espacio en busca de algo que nos de indicios de que hay alguien más allí afuera. Porque si una civilización inteligente ha desarrollado la capacidad de comunicarse a grandes distancias, debería haber escogido el espectro electromagnético tal y como lo hicimos nosotros. ¿Cierto?

Las barreras tecnológicas, una posible respuesta

Aunque queramos sentirnos especiales, la verdad es que no lo somos tanto. La ciencia lo ha demostrado una y otra vez. No somos el centro del universo, ni de la galaxia, ni siquiera de nuestro sistema solar. Somos un planeta más en los miles de millones de planetas que existen en el universo. No deberíamos suponer que otra civilización que haya evolucionado en otro planeta vaya a tener un comportamiento similar al nuestro. No podemos ni imaginar cómo sería su morfología, lenguaje o tecnología.

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Teóricamente la física debería ser la misma aquí y en cualquier otro punto del espacio, aunque la verdad es que se aleja mucho más de la realidad de lo que nos gustaría. Por esa razón no hemos encontrado una “teoría del todo” que explique el comportamiento de muchos fenómenos. Pero ese es tema para otro post. Lo importante aquí es destacar que no necesariamente las otras civilizaciones se comunicarían de la misma forma que nosotros. O quizás si lo hagan, pero estén tan avanzados que nuestras antenas más potentes son para ellos como un vaso con un cordel.

Imagínate estar en tu casa enviando señales de humo. Lo máximo que puede pensar un vecino es que se quema tu casa, pero es poco probable que alguien entienda tu mensaje. O desde una perspectiva más realista, imagina que estás transmitiendo con un aparato de código morse. Es poco probable que alguien detecte esa señal en un mundo donde todos se comunican a través de aparatos más sofisticados como los teléfonos, los móviles o el Internet. Así mismo, mientras esperas respuesta a tu señal en morse, seguramente recibirás silencio. Y no es que no haya nadie, es solo que están comunicándose usando tecnologías muy diferentes, aunque se basen en principios similares.

Estas son solo algunas de las razones validadas por la ciencia que nos explican por qué no nos han contactado o hemos encontrado vida inteligente aparte de la nuestra en el universo. Pero aquí hay mucha tela que cortar. Está el problema de los filtros, las distancias y hasta existe la posibilidad de que estemos en observación.

Todas estas cosas las estaremos abordando en el siguiente artículo que será publicado la semana que viene. Suscríbete al newsletter para que no te pierdas nuestras actualizaciones.

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Ya fue publicada la segunda parte de la serie ¿Estamos solos en el universo? ¿Que dice la ciencia? Puedes leerla siguiendo el vínculo.

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