La fuente de la juventud se esconde en el ARN mensajero

Los telómeros, esos pequeños terminales protectores responsables del envejecimiento

Recientemente un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford logró extender los telómeros manipulando el ARN mensajero.

Los telómeros son unas terminaciones al final de los cromosomas que protegen la hebra del ADN durante la replicación. Son como esa punta dura de los cordones de unos zapatos que los protege de que se dañen. El problema es que estos se acortan con cada replicación hasta el punto en que desaparecen y el ADN no puede seguir replicándose. Esta es la razón por la que envejecemos.

Cuando nacemos, los telómeros miden unos 9.000 nucleótidos de largo. Luego, con cada división celular, estos se van acortando en cada mitosis hasta llegar a un limite conocido como “Limite de Hayflick” luego del cual la célula no es capaz de seguir dividiéndose. En edades tempranas, células que deben dividirse millones de veces como las células madre o las células germinales, presentan una enzima llamada telomerasa, que promueve el alargamiento de los telómeros y permite que las células se sigan dividiendo de manera saludable, pero esta enzima no esta presente en las células adultas.

La idea de alargar los telómeros no es nueva. Se han hecho varios intentos, sin embargo, la mayoría de ellos tienen varios inconvenientes. Helen Blau y su equipo de investigadores probaron manipulando el ARN mensajero para incluir direcciones de Telomerasa transcriptasa inversa (TERT), que es una subunidad catalítica activa de la telomerasa. Los efectos duran 48 horas, lo cual es bueno, pues el alargamiento descontrolado de los telómeros podría propiciar una reproducción descontrolada de las células lo que da origen al cáncer. Pero este tiempo es suficiente para alargar los telómeros unos 1.000 nucleótidos.

Hemos encontrado una forma de alargar los telómeros de los humanos hasta 1.000 nucleótidos, haciendo regresar el reloj interno de las células al equivalente de varios años en la vida del ser humano. Esto incrementa ampliamente el numero de células disponibles para estudios como pruebas de drogas o modelado de enfermedades.

Helen Blau, Escuela de medicina de la Universidad de Stanford.

Luego del tratamiento con el ARN modificado, las células de piel lograron replicarse 28 veces mas que el grupo control y las células musculares se replicaron 3 veces mas. El equipo se encuentra actualmente realizando pruebas en otros tipos de células para entender la diferencia entre ellas y poder usar este descubrimiento de manera mas universal.

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Fuente: Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology.

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